CRÓNICA DE CONCIERTO · DAPHOTO LIVE
Silvio Rodríguez convirtió el Roig Arena en una sola voz
Durante cerca de dos horas, el cantautor cubano recorrió más de cinco décadas de canciones desde un escenario sereno y ante un público que respondió con memoria, gritos de libertad y un “Ojalá” cantado al unísono.
16 SEPTIEMBRE 2026 · ROIG ARENA · VALENCIA
TEXTO Y FOTOGRAFÍA · DANIELA ARANGO
Silvio Rodríguez canta y toca la guitarra durante su concierto en el Roig Arena de Valencia. Fotografía: Daniela Arango.
Silvio Rodríguez estaba sentado en el centro del escenario, con la guitarra, los auriculares y el atril frente a él. A su alrededor, los músicos permanecían bajo una iluminación azul que dejaba amplias zonas en sombra. En cuanto empezó a cantar, se me erizó la piel.
Las fotografías de esta crónica corresponden a las tres primeras canciones. Durante ese tramo trabajé con la cámara; después tocó guardarla y escuchar el resto del concierto desde otra atención. La voz de Silvio, la quietud del montaje y la respuesta del público terminaron ocupando el lugar de las imágenes.
El concierto se prolongó durante cerca de dos horas y recorrió distintas etapas de una trayectoria de más de cinco décadas. Las canciones recientes convivieron con otras que el público reconocía desde las primeras notas.
LA CALMA DEL ESCENARIO
Un concierto que no necesitó imponerse
El escenario no estaba construido alrededor del movimiento. Silvio permanecía sentado, cambiaba la posición de las manos sobre la guitarra, se acercaba al micrófono y consultaba el atril. Los músicos lo acompañaban desde una disposición abierta, sin llenar cada espacio ni competir por la atención.
La iluminación seguía esa misma lógica. El azul y algunos matices verdes recortaban los instrumentos y los rostros sobre un fondo oscuro. En los planos generales, el tamaño del Roig Arena contrastaba con una escena contenida, casi recogida alrededor de las canciones.
Silvio Rodríguez y sus músicos bajo la iluminación azul del escenario del Roig Arena. Fotografía: Daniela Arango.
Desde la cámara, esa quietud obligaba a buscar los cambios pequeños: una mirada por encima del atril, los dedos avanzando sobre las cuerdas, una pausa antes de volver al micrófono o el rostro iluminado mientras terminaba una frase.
No había que perseguir una coreografía. La fotografía dependía del gesto, de la luz que alcanzaba el rostro y de la relación entre Silvio, la guitarra y el espacio vacío que lo rodeaba.
EL REPERTORIO
Cinco décadas dentro de la misma conversación
El concierto no avanzó como una revisión ordenada de discos y fechas. Canciones de distintas épocas aparecieron dentro de un mismo relato. De sus primeros trabajos sonaron “Sueño con serpientes”, “Pequeña serenata diurna” y “Quien fuera”. También llegaron “Escaramujo” y “Ala de colibrí”.
Las letras mantenían el centro de la actuación. El acompañamiento musical ampliaba las canciones, pero siempre dejaba espacio para que la voz y las palabras llegaran con claridad al recinto.
El presente también tuvo su lugar con “Historia de las sillas”, “Noche sin fin y mar”, “Viene la cosa” y “Nuestro después”. El repertorio no quedó detenido en las canciones más conocidas, aunque fueran estas las que provocaban una reacción más inmediata.
“Eva” y “El necio” estuvieron entre los momentos de mayor respuesta. Para “La belleza”, Silvio estuvo acompañado por Niurka González y Malva Rodríguez. La presencia de ambas convirtió la canción en uno de los pasajes más familiares de la noche.
Silvio Rodríguez acompañado por sus músicos durante el concierto en Valencia. Fotografía: Daniela Arango.
LA VOZ Y LA PALABRA
De la canción al poema
Silvio reservó un espacio para recitar “Halt!”, del poeta cubano Luis Rogelio Nogueras. El paso de la música al poema no rompió el ritmo del concierto. La sala mantuvo la misma atención con la que había seguido las canciones.
Su voz llegaba sin necesidad de levantar el tono ni acelerar el espectáculo. Había pausas, respiraciones y silencios que también formaban parte de la interpretación. En un recinto de esas dimensiones, la calma del escenario obligaba a escuchar de otra manera.
Esa fue una de las sensaciones más fuertes de la noche: comprobar cómo una voz, una guitarra y unas palabras podían contener un espacio tan grande sin recurrir a una puesta en escena invasiva.
EL ROIG TOMÓ LA PALABRA
Gritos de libertad y canciones compartidas
El público no permaneció como un acompañante silencioso durante toda la noche. Entre canciones se escucharon gritos de “libertad” y expresiones de admiración hacia Ernesto Che Guevara. Las intervenciones surgían desde distintos puntos del recinto y convivían con el silencio que volvía cuando Silvio comenzaba a cantar.
En las canciones más reconocibles, la respuesta dejaba de aparecer en voces aisladas. La pista y las gradas cantaban juntas, completaban frases y reconocían los primeros acordes antes de que terminara la introducción.
El público llenó la pista y las gradas del Roig Arena durante el concierto de Silvio Rodríguez. Fotografía: Daniela Arango.
La unión se escuchó con especial claridad en “Ojalá”. Silvio permanecía sentado en el escenario mientras las voces de la pista y las gradas levantaban la canción desde el otro lado. Durante esos minutos, el Roig Arena dejó de tener una voz principal y un público que la seguía: la canción sonaba desde todo el recinto.
Fue uno de esos momentos en los que guardar la cámara tuvo sentido. La fotografía podía mostrar el tamaño del público, pero no reproducir la sensación de escuchar tantas voces entrando a la vez en una canción que forma parte de la memoria de varias generaciones.
EL CIERRE
De “Ojalá” a “Por quien merece amor”
“Ojalá” ocupó uno de los últimos momentos del concierto, pero la despedida llegó con “Por quien merece amor”. El final conservó la misma forma que había sostenido la actuación: Silvio sentado con la guitarra, los músicos acompañándolo y el público atento a cada palabra.
Después de fotografiar las tres primeras canciones y escuchar el resto de la noche, la imagen que permaneció conmigo no fue únicamente la de Silvio bajo la luz azul. Fue la voz del recinto respondiéndole.
Se me erizó la piel al escucharlo y volvió a ocurrir cuando el público cantó unido. Las fotografías conservan la calma del escenario, la guitarra y los gestos de Silvio. El sonido de todo el Roig Arena cantando “Ojalá” pertenece a la experiencia de haber estado allí.
COBERTURA FOTOGRÁFICA
Retratos de Silvio Rodríguez durante las tres primeras canciones, junto con planos generales del escenario, detalles de la guitarra, los músicos y la respuesta del público en el Roig Arena.
Texto y fotografía: Daniela Arango · Daphoto Live
Artista: Silvio Rodríguez
Participación especial: Niurka González y Malva Rodríguez
Recinto: Roig Arena · Valencia
Participación especial: Niurka González y Malva Rodríguez
Recinto: Roig Arena · Valencia
Promoción: SFM
Fecha: 16 de septiembre de 2026
Fecha: 16 de septiembre de 2026